Weekend


Demasiadas veces, la historia del cine ha deformado la homosexualidad como instrumento cultural de propaganda de la tradición imperante; más o menos sutilmente, delincuentes y malísimos se afeminaban como lección moral ejemplar, especialmente patente en la polémica “A la caza” de William Friedkin (1980). 

Otras, el cine ha sido denuncia necesaria para descubrir el drama del SIDA, con un buen ejemplo en “Filadelfia” de Jonathan Demme (1993), o de la represión social causante de infelicidad;  merece ser recordada, por pionera y valiente, “La escalera”, de Stanley Donen (1969). Como reacción, la modernidad de los setenta se reveló con las transgresiones de John Waters y su drag queen Divine o la contracultura de Andy Warhol. 

Rex Harrison y Richard Burton en "La Escalera" de Stanley Donen

Rex Harrison y Richard Burton en “La Escalera” de Stanley Donen

Así, el cine, que refleja la vida, ha seguido un camino paralelo a la superviviencia del colectivo homosexual. Para bien, ya en  el siglo XXI, el director Ang Lee revoluciona rompiendo todos los mitos y prejuicios, desnudando interiormente a dos rudos vaqueros (Brokeback Mountain, 2005), normalizándolos.

 “Weekend”, del británico Andrew Haigh, Premio del Público del Festival de Cine de Toronto 2011, sigue los pasos del director taiwanés y avanza, suma,  con una mirada crítica a las pasiones del ser humano en general, y homosexual en particular. Aquí y ahora, no en el western pasado, en una suerte de “cinema verité”, de pura verdad dolorosa y gratificante, de la que despierta y cura.

Estamos ante una auténtica explosión romántica pocas veces filmada con tanta sensibilidad y tacto, un viaje en la montaña rusa emocional que gozan y padecen dos jóvenes, Rusell (Tom Cullen) y Glen (Chris New), durante un fin de semana eterno. Dos días que son síntesis del amor-pasión como salvavidas de la soledad e insatisfacción, con todas sus contradicciones, deseos y miedos. Cuarenta y ocho horas de confesión, conocimiento y transformación interior que equivalen a una vida.

Weekend foto 1Nada hay más humano que la necesidad del otro complementando las propias  carencias, la compañía que aprieta la mano y mira a los ojos; poder relajarnos quitándonos las máscaras y descansar de las poses y las convenciones. Cuidar y ser cuidado. Es ese deseo de mutuo conocimiento y comprensión el que nos descubre la complejidad añadida del ser amante homosexual. 

El cinweekend3e no nos había mostrado hasta “Weekend” la sociedad del “post-armario”, de la visibilidad mediática,  de la igualdad  oficial en las leyes pero no de las costumbres. Y aquí está la clave. Cuando nada te importa más que besar al amado o la amada y el mundo se reduce al calor de unos labios, la mirada de los otros molesta a quien no ha limpiado sus miedos. La homofobia manifestada con violencia ante la exhibición del amor diferente ya no quema en la hoguera, pero en nuestras sociedades de doble moral crean todas las neurosis a quien necesita del grupo, también de la ciudad.

Los jóvenes amantes se cuestionan entres sábanas y nos abren su puerta más íntima. Un sincero desnudo que conmueve y pone en valor lo asumido con naturalidad por el común de los mortales: la identidad la formamos en el espejo social y éste ha de devolver aprobación sin compasión ni penaUna humanista defensa del amor, de todos los amores, como catarsis y oportunidad de cambio. Una necesaria reflexión sobre el origen de nuestra identidad. Cine moderno y universal que, esta vez sí, huye de todo estereotipo y construye lazos.

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